La historia del café
Escrito por Cristina Morales
El café colombiano es más que una de las bebidas más consumidas en el mundo, es el brebaje aromático que genera opiniones por sus beneficios en la vida de las personas y en su salud; es la excusa perfecta para reencuentros con amigos; es, también, el testigo de importantes negocios y compañero fiel de momentos de creatividad, de soledad e introspección.
Ese pequeño grano, mueve la economía mundial, genera diversidad de empleos, impulsa la industria cafetera colombiana en términos de avances tecnológicos y de procesos de producción; y lo más importante, sin él, la mayoría de las personas no podemos comenzar el día.
Por estas, y muchas más razones nos dimos a la tarea de investigar un poco más sobre la historia del café en el mundo, y especialmente en Colombia.
La mayoría de los historiadores coinciden en que el café es originario de Etiopía, donde crecía como arbusto silvestre durante el siglo IX.
*Pero fue hasta el siglo XVIII cuando los jesuitas lo trajeron a nuestro país. Y a comienzos del siglo XIX su producción se dio en pequeñas parcelas del occidente del país, generando crecimiento monetario y también en mano de obra.
Ya, para la segunda mitad del siglo XIX se crearon haciendas cafeteras y comenzó el montaje de las primeras industrias.
Entre los años 1925 y 1929 comenzó un auge económico gracias a la exportación del café, aumentando el volumen de la producción nacional en un 60%.
Esta economía en torno al café generó, además una cultura de identidad arraigada, representada en el carriel, el sombrero aguadeño y el machete, especialmente en regiones como Caldas, Antioquia, Quindío y Risaralda, convertidos también en el símbolo del café colombiano para el mundo.
*Con información del libro Café. Un recorrido de la semilla a la taza, de Felix Octavio Díaz, Luis Fernando Mejía y Libardo León, publicado por Editorial Universidad de Caldas
La redención a cambio de un cafeto
Una interesante versión de la llegada del café a nuestro país, quedó plasmada en el libro El Orinoco Ilustrado, de José Gullima. Quien explica que el café llegó por primera vez a la población de Santa Teresa de Tabague, entre el río Meta y el río Orinoco.
Y que el ingreso pudo hacerse por Venezuela o por Centroamérica, los primeros sembrados de café se hicieron en los departamentos de Santander, limítrofes con Venezuela.
*Cuenta la leyenda, y acaso es verdad, que el sacerdote Francisco Romero confesaba a sus feligreses y como castigo por sus pecados le imponía la penitencia de sembrar una mata de café.
Otros sacerdotes siguieron el ejemplo del cura Romero, y así, de pecado en pecado, de confesión en confesión, de penitencia en penitencia el café se convirtió en el cultivo más importante de Colombia.
*Fragmento tomado del libro Cafés de Colombia, escrito por Liliana Villegas, publicado por Villegas Editores
Ordenando el progreso del café colombiano
En 1927 se creó en Medellín (Colombia) la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC), derivada de la unión de cafeteros colombianos quienes decidieron unirse y crear una organización que los representara dentro y fuera del país, y que velará por el bienestar de los caficultores.
En 2005 la FNC logró la Denominación de Origen (DO) Café de Colombia. que protege al café 100% arábigo cultivado en las zonas cafeteras colombianas, garantizando su calidad, origen y características únicas vinculadas al clima, suelo y métodos manuales de producción. La Unión Europea reconoció la DO Café de Colombia, en 2007, siendo el primer producto no europeo en recibir esta distinción, por esto hoy podemos hablar con orgullo del coffee export colombia.
El café llegó a Colombia hace más de 300 años y muy pronto se convirtió en el motor de la economía. Con cultivos variados y apetecidos en todo el mundo como lo son el borbón, Típica, Caturra, Maragogipe, Colombia y Tabi.
Y hasta aquí dejamos la historia, por ahora, porque seguramente tú también quieres levantarte de tu silla para ir a disfrutar una buena, aromática, saludable y relajante taza de café.

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