Fragancia, aroma, sabor, cuerpo y acidez, son los puntos fundamentales que se evalúan en una cata de café
1. Preparación de muestras
Se recomienda utilizar café recién molido (fresco, de preferencia molienda media, tipo arena). Verterlo en tazas de vidrio o de cerámica.
2. Evaluación de la fragancia
Es recomendable hacerlo en seco: Inhale el aroma del café molido antes de añadir agua. Busque notas como frutos secos, chocolate, frutal o floral, permita que su sentido del olfato indague y descubra.
3. Infusión
(Aroma húmedo): Vierta agua caliente (aproximadamente 90 a 93 °C) sobre el café y deje reposar durante 4 minutos. En este tiempo, se formará una costra de café en la superficie.
4. Romper la costra:
Con una cuchara, revuelva la superficie suavemente (tres movimientos hacia adelante) mientras acerca la nariz para percibir la intensidad del aroma húmedo.
5. Limpieza
Retire la espuma y los residuos de café de la superficie de la taza utilizando dos cucharas.
6. Degustación y sorbido
(Sabor): Espere a que la temperatura baje a unos
(aprox. 8-10 minutos desde el vertido). Tome una cucharada de café y sórbalo con fuerza para atomizarlo en la boca y cubrir todo el paladar.
5. Evaluación sensorial:
Analice las siguientes características:
Sabor: Notas frutales, achocolatadas, especiadas, etc.
Acidez: ¿Es brillante (cítrica) o suave?
Cuerpo: ¿Es ligero, medio o denso (sensación táctil)?
Final: ¿Persiste el sabor o desaparece rápido?
6. Reevaluación:
Vuelva a probar el café a medida que se enfría, ya que los sabores cambian y emergen nuevas notas a menor temperatura